Se enamoró del asesino de su hijo llantos en el panteón

Crónica.- Simplemente salí a caminar sin rumbo fijo, pensaba en despejar mi mente de tanta información que asimiló en segundos.

Recorrí varias calles y solo me dejaba llevar por mis recuerdos en aquellos callejones que de niño recorría en bicicleta, por un momento tuve el deseo de tener una bici en ese momento, sonreí y me di cuenta que estaba funcionando la caminata, pero mis pensamientos fueron interrumpidos al llegar a las puertas del panteón 20 de Noviembre, el campo santo se encuentra ubicado en el corazón de Tlalpan ya me ha tocado acompañar a algunos amigos a enterrar a sus familiares queridos, yo no tenía a quien visitar ahí, pero había algo que me atraía a entrar y no precisamente mi gusto por lo paranormal ¿adónde vas Raúl? Me pregunté al mismo tiempo que cruzaba la puerta principal de aquel panteón, observe mi reloj y marcaba apenas un par de minutos después de las tres de la tarde.

Al interior del panteón me sentía muy relajado a pesar del ambiente de tristeza, observe algunas tumbas bien cuidadas y otras olvidadas, cual museo de sentimientos, otra pregunta llegó a mi mente ¿porque siempre separan a los niños de los adultos?

Es decir pasé en mi recorrido de la sección de adultos a la de niños y el lugar era más tétrico, un grito de dolor hizo que me estremeciera, se trataba de una madre que enterraba a su hijo.

En el tiempo que llevó de reportero he comprendido que no existe nada más doloroso que la muerte de un hijo, aunque a mis 35 años aún no tengo la dicha de ser padre, en alguna ocasión tome ese papel y creeme la sensación de dar protección y guiar en sus pasos a un niño se convierte en parte de tu vida.

Nuevamente se escucharon los gritos de dolor y al ver el lugar de donde provenían observe a una joven mujer que tenía unas flores blancas en las manos y estaba inmóvil solo la acompañaba una señora que me imagine que era su mamá.

Una brisa de lluvia comenzó a caer y lo interprete como lágrimas, en ese momento comprendi que no tenía nada que hacer en el panteón y no se como llegue aquí no tenia nada que ver con mi caminata, por un momento hubiera preferido ir al cine, que patética es mi vida, pensé por un momento el mismo reflejo de mi elección solitaria, fama y dinero a cambio de soledad y encierro, no un encierro de paredes si no un encierro mental.

Estudiar y ejecutar lo aprendido al mismo tiempo es muy complicado implica ciertos sacrificios, «ella» me reclamaba que no le ponía atención o que ni siquiera le había enviado un mensaje en todo el día, pero jamás comprendia que de hasta comer olvidaba por trabajar en lo que me apasiona.

Seguía inmerso en mis pensamientos hasta que fueron interrumpídos por algúien que mencionó mi nombre ¡Raúl! Al voltear vi de que se trataba de un agente de la Procuraduría General de Justicia. Después de saludarme me hizo la pregunta directa ¿estas aquí por el caso de niño que asesinaron? Le respondí que no e inmediatamente relacióne el caso con la señora que lloraba, le dije que solo había acudido a visitar a un amigo y el agente frunció el ceño. Obviamente no me creyó y me dijo que si tenia información del niño que habían asesinado en Tlalpan, le dije que solamente lo que se había publicado en las redes sociales.

La cosa no fue así, me comenzó a platicar como fue que mataron al niño y cuando escuché su relato me dejó congelado, como puede ser algúien tan cruel como para hacer algo así.

La madre del menor había conocido a un hombre en el lugar donde trabajaba y se enamoró muy rápido, así que decidieron vivir juntos, el sujeto de los típicos hombres que piensan que el fin de semana es para emborracharse y estar con los amigos, no le agradaba la idea de hacerse responsable de aquel niño de ocho años, por lo que planeo en desaparecerlo de sus vidas para siempre.

Así que decidió llevarlo a la zona alta de Tlalpan cuando la mamá se fue a trabajar, previamente el desquiciado sujeto comenzó a cocinar carne entre chorizo y filetes de bistec, todo lo metió a una bolsa y se fue con el menor con rumbo a un destino terrible.

Una vez que llegó al lugar donde previamente había estudiado su crimen comenzó a ponerle la carne en la ropa del menor, los trozos de chorizo en sus brazos y le hizo un collar con la carne.

En aquel paraje solitaria había al rededor de 7 perros hambrientos y abandonados, de esos perros que la gente va a tirar cuando ya no los quieren. El niño no comprendia lo que estaba sucediendo solo le dijo que no dijera nada y que pronto iniciaría el juego.

Al escuchar ese realato se me estremecieron las entrañas pues no era difícil imaginar el desenlace de lo que ocurrió allá arriba.

Le interrumpí preguntando que si habían detenido al sujeto, me dijo que no, pues las cosas no le salieron como había planeado, una vez que les arrojó carne a los perros le dijo al niño que les diera de comer y al tener toda esa carne en su ropa los perros atacaron al niño.

Por el lugar caminaba una pareja quiénes al ver la escena trataron de rescatar al niño, pero el sujeto se subió a un automóvil y escapó, seguramente esta escondído en algún lugar fuera de la ciudad de México, pero ya estamos trabajando para localizarlo y pague por su crimen.

La mamá se arrepiente de haber metido a un desconocido a su casa y perder lo que más quería en este mundo, pero que se puede hacer, las cosas ya están hechas ahora solo queda detener a este desalmado sujeto.

Me despedí del agente y le dije que en cuanto tuviera las fotos de esta persona me las enviará para darle difusión y que rápidamente detuvieran a este peligro de la sociedad…

Lee la siguiente historia del muerto que lloró en la morgue

4 comments

  1. Es por demás decir que MALDITAS viejas urgidas de meter un cabron ala casa sin importarle lo he pasen sus hijos…todo por un pedazo de chorizo..desgraciada a ver si quiso más a ese maldito..que le llora al niño.

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