Recamarista relató lo más extraño que le ha pasado en el hotel

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Ciudad de México.- Ser recamarista y entrar a una habitación para comenzar a realizar la limpieza es toda una aventura jamás te imaginaras lo que te puedes llegar a encontrar.

Isabel acepto tomar un café conmigo para platicar de todas aquellas cosas perturbadoras de su trabajo, ella lleva casi 9 años haciendo un trabajo que en realidad es muy difícil por las circunstancias que envuelven las historias de hoteles. Por lo regular es un refugio para la infidelidad y aventura donde se desborda la pasión, fantasías y el amor prohibido.

También hay cosas malas el crimen y el engaño lo prohibido se realiza detrás de la puerta marcada con un número.

La tarde del viernes entró de turno Isabel, la recamarista de aquel hotel de paso en calzada de Tlalpan, no imaginaba que esa tarde viviría una de las experiencias más perturbadoras de su vida.

«Se que en el trabajo podré ver muchas situaciones pues aquí pasan cosas que considero que es normal, pero esta historia si no la hubiera vivido y me la hubieran contado no la creó»

Le di un par de sorbos a mi café y me dispuse a escuchar lo que Isabel estaba por platicarme…

«Baje a la recepción para solicitar la lista de las habitaciones reservadas y verificar que todas estuvieran en orden» comenzó su relato Isabel no quize interrumpir así que sólo asentí con la cabeza.

Escuché una risa cuando abrían la puerta de entrada del hotel, se trataban de unos «caminantes» (así les decimos a las parejas que entran sin vehículo) un delicioso perfume del caballero hizo que recordará a una persona que conocí hace unos años el aroma fresco de ese olor hizo que me perdiera en mis recuerdos por unos segundos, hasta que el sonido de los tacones de la mujer hizo que regresará a la realidad.

La voz fue inconfundible de aquel sujeto que pidió una habitación para quedarse toda la noche, nuestros ojos se cruzaron era el, era mi ¡ex marido! Llevaba los mismos años que llevaba trabajando aquí sin verlo y sin saber nada de él.

El motivo por el cual nos separamos no viene al caso en este momento, pero dejame confesarte que de inmediato me retire de la recepción para tomar aire en el estacionamiento, mi corazón latía mucho pues jamás lo había olvidado.

Pasaron algunas horas y yo continúaba con mi trabajo sin quitar de mis pensamientos aquel encuentro, hasta que escuche su voz nuevamente, pero esta vez decía mi nombre Isabel,

¡Arturo! Le respondí sin saber como reaccionar le dije que no era prudente hacer esperar a su pareja, el me respondió que no, pues ella se había molestado porque no le pudo cumplir como hombre y es que sus pensamientos estaban perdidos en aquel encuentro inesperado.

Sin mediar palabra la tomo de la mano y la llevó a la habitación 302 que previamente había alquilado, lo que pasó ahí en media hora dijo que eso se lo reservaria, le respondí que no eran necesarios los detalles.

Desde ese día cada viernes un caballero solitario reserva la habitación 302 por toda la noche y en julio se cumple un año desde aquel encuentro, y saliendo de turno ambos se dirigen a casa pues decidieron vivir juntos.

Le sonreí y le pregunté que dónde estaba lo perturbador, Isabel me respondió con una sonrísa de manera sarcástica apoco no existe algo más perturbador que regresar con tu ex marido.

Pero no te preocupes el próximo fin de semana te platicaré sobre los objetos más extraños que me he encontrado, estreche su mano como cerrando un trato, de escribir más historia de los secretos de las recamaristas.

Por Raúl Gutiérrez

Publicado por Raúl Gutiérrez

Soy el creador de Operaciones Especiales México, Diablito Sheriff y algunas otras plataformas de redes sociales. La pasión por la información nos hace diferentes a lo que estás acostumbrado a ver en los medios de comunicación.

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