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Mató a su sobrina Joselyn dentro de un hotel

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Coacalco.- Solo habían pasado unas horas de haber festejado el día del amor y la amistad y también un día antes cientos de mujeres se manifestaban en contra del feminicidio y en la desaprobación hacia los medios de comunicación que exhibieron la foto del cadáver desollado de Ingrid.

Hoy por la mañana un sujeto que vestía con una sudadera de color rojo, pantalón de mezclilla azul y tenis rojos, manejó su camioneta hasta el puente de la avenida López Portillo, se bajó y brincó el muro de contención, su intención era arrojarse al vacío y terminar con su existencia, pues en un arrebato de locura había asesinado a una mujer identifica como Joselyn «N» de tan solo 17 años de edad.

Antes de arrojarse quería hablar con sus familiares, por lo que solicitó a los policías que les llamara a sus consanguíneos, al enterarse de lo que había ocurrido también llegaron los padres de Joselyn y comenzó un conato de bronca, al enterarse que su hija había sido víctima de este sujeto quien la mató y cortó en cachitos, para después arrojarla al canal.

Autoridades comenzaron la búsqueda del cadáver con la orden precisa de no tomar fotos, ni mucho menos subirlas a redes sociales y así no exhibir el cadaver de la víctima.

El sujeto confesó que ayer pasó a recoger a su sobrina, para llevarla a un hotel, después de haber estado varias horas con ella, una discusión ocasionó que su tío entrara en cólera y la comenzó a asfixiar con sus manos, una vez que terminó con su vida, la descuartizó y metió en bolsas, para después arrojarla al canal y borrar toda evidencia, pero su conciencia hizo que se arrepintiera y antes de que se quitara la vida, quizó confesar lo ocurrido a sus padres y hermanos.

Dejó una carta póstuma donde explicaba su crimen y el motivo por el cual había decidido quitarse la vida, pero no logró su cometido y en un descuido la policía logró capturarlo, el hombre decía que en la primera oportunidad que tuviese se quitaría la vida.

Los familiares no daban crédito a lo que había sucedido y después del conato de riña, un absoluto silencio se apoderó de ellos.

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