Llevó al extremo su temor a la muerte enterrandose viva

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Ciudad de México.- Cada noche despertaba con una terrible ansiedad, la respiración agitada y el sudor recorría mi rostro, una pregunta rondaba mi mente ¿voy a morir? Seguido de otras preguntas ¿cuando y como voy a morir?

Ese temor me quitaba el sueño yo no quería morir, mi mente me traiciona en cada momento, ahora puedo dormir tranquila, después de una terapia un poco peculiar.

Julia nos platicó que un amigo le recomendó que se metiera a dormir en un ataúd, que fuera a una funeraria y le diera una propina al encargado del lugar para que pudiera vivir la experiencia de estar dentro de una caja de muertos.

Lo hice, pero no fue suficiente no me había quitado la ansiedad, nuevamente en las noches, regresaba ese temor y por más que trataba de recordar mi experiencia dentro del ataud no era suficiente, necesitaba vivir más de cerca mi propia muerte.

Así que llevé las cosas al extremo organizando mi propio funeral pagué los gastos e invite a mi familia a que me velarán y me llevarán al panteón a enterrar, bueno el entierro se realizaría en el jardín porque los panteones a los que visité no aceptaron mi propuesta, pues les pareció más una locura que una terapia, además de que los dolientes de los que fueran a enterrar un muerto de verdad se pudieran sentir ofendidos.

No le di vuelta más al asunto y decidimos que el entierro sería en el jardín, mi familia y amigos sabían de mi problema, por lo que no dudaron en participar en mi decisión.

Me puse ropa elegante me maquille y entre en el ataud, algunas personas tomaron su papel muy enserio y lloraban con mucho dolor, cerré mis ojos y me concentré en vivir mi muerte.

El rosario que rezaban el olor a café y las despedidas de cada uno de los que participaron en este montaje, hizo que me sintiera con mucha paz interior.

Así fue por una hora, hasta que sentí que movían mi ataud ya era hora de que me llevarán a enterrar, decendieron el ataud y comenzaron los puños de tierra seguido con el sonido de las palas que arrojaban la tierra en el ataud. En ese momento sentí ansiedad, mucha ansiedad, pero mis pensamientos fueron directos, hoy mi muerte no ha llegado en un momento me sacaran de aquí y me iré a comer lo que se me antoje voy a disfrutar mi vida en cuanto salga de aquí…

ASÍ fue cuando me desenterraron abrace a toda mi familia y amigos, me sentí curada desde ese momento y por las noches cuando la ansiedad regresa, solo recuerdo mi caja de muerto y el sonido de la tierra cayendo sobre mi…

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