Se escuchó la llorona en el parque de Fuentes Brotantes en Tlalpan

Ciudad de México.- La leyenda en un parque de nombre «Fuentes Brotantes», da lugar al misterio que ocurre en las orillas de la Ciudad de México.

ANOCHE SE ESCUCHÓ LA LLORONA Y ME HIZO RECORDAR UNA LEYENDA LOCAL…

En la zona de Tlalpan una zona mágica y misteriosa rica en historia
en una de las cabañas vivía, doña Martha del Ángel, tenía su choza de adobe y ramas la Mujer de edad avanzada y piel blanca, pelo canoso y de hermosos ojos verde claro.

La mayor de la comunidad y mejor conocida como doña Martha o mama Martha

Doña Martha era la abuela de la zona, curaba de espanto, daba consejos y contaba leyendas, dichos y cuentos.

Me platicó la historia de las brujas que se llevaban a los niños y se metían en la cuevas de Fuentes Brotantes según la leyenda nos explicó el por qué LOS NIÑOS NO DEBEN LLORAR DE NOCHE.

nunca dejen que lloren los niños por las noches, por qué su llanto atraen a «la cosa mala»
El llanto de un bebé o recién nacido atrae a la bruja, quién querrá chuparle la sangre o llevarselo a las cuevas.

El llanto de un niño atrae a la llorona por qué esta pensará que son sus criaturas perdidas y querrá llevarselo pensando que es el de ella y lo perderá por la orilla del río.

Cuando el náhual oye a un niño llorar este se lo roba para comérselo.

¿Y el roba chicos?
Ese indio del morral se lleva los niños llorones y jamás los vuelven a ver.
«La cosa mala», nadie la ve, solo se siente. Es como una sombra en la mera noche. La cosa mala se lleva el alma del niño que llora y para que ya no sufra y lo convierte en «chaneke» y lo pierde en la obscuridad.
La otra ves, un niño lloraba por empacho, lloraba y lloraba y la mamá me lo trajo a que le sacara el empacho antes de que entrara al jacal yo vi como una bola de lumbre brincaba de una lugar a otro, arriba de los platanales, era una bruja que ya seguia a la mujer y al niño.

Los metí al jacal y cerré la puerta y después la ventanas y prendí los toches de petróleo y alumbre el jacal.
Busque las tijeras y las coloque en forma de cruz por debajo de el catre donde recosté al niño que no paraba de llorar.

La bruja callo en el techo, se escuchaba como arañaba la Palma, lo primero que hice fue aplicar aceite y sobar la barriga del niño quien lloraba más fuerte, empece a rezar y al poco rato la bruja empezó a arañar las viejas ventanas de madera.
Quería entrar y robarnos el niño que no paraba de llorar.

Cuando la bruja encontró la puerta, entro al interior del jacal la intensa luz por las rendijas de las viejas tablas.

Pensé, estamos perdidas por qué las brujas pueden meterse hasta por el agujero de una aguja, pero con tanta luz, miré el altar, y vi el recipiente de agua bendita el cual tome y de inmediato empecé a arrojarle a la puerta sin dejar de resar.

La bruja se espanto por qué ya no se escuchó, le pregunté a la señora si estaba bien y con los ojos pelones me susurró que si, en ese momento termine de curar al niño quien despuesito luego quedó dormidito.

Al abrir la puerta derepente sentí una mano que me apretó mi brazo y me jalo con tal fuerza que cai a medio patio, era la bruja que había regresado por el niño, yo la vi, estaba encaramada en una escoba y no tenía patas (pies) y se fue directo a la señora para arrebatarle al niño.

Corrí lo más rápido que pude por el agua bendita pero al salir ya no estaban en el patio los gritos de la señora se escuchaban en los platanales, corrí detrás de ellos asta que los alcance y empese a rezar el padre nuestro alrevez y ala vez les lanzaba agua bendita.

La mujer tirada en el suelo boca abajo, fatigada por el esfuerzo me gritaba llorosa que no dejara que se llevará al niño.

Yo seguí rezando con más fe y le di alcance, y la maldita bruja buscaba a la criatura en el suelo pues lo había perdido. Rece con fuerza y le seguí lanzando agua bendita y la bruja se fue, en ese momento el niño lloró y la madre lo encontró y lo amamanto para callarlo corrimos a la choza para refugiarnos.

Por muchos días, tal vez semanas, la bruja regresó en busca del niño, y en ocasiones con más brujas, hasta que se cansaron de buscar.
Es por eso que jamás los niños deben de llorar por la noche.