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El lugar maldito de Tlalpan ha cobrado varias vidas

Ciudad de México.- Los pedazos del vehículo se encontraban regados sobre el asfalto, el sonido del claxon se había quedado pegado y es que el conductor del automóvil rojo se encontraba prensado y sin vida.

Fue en el mismo lugar maldito donde ya he perdido la cuenta de tantos de los accidentes que me han tocado reportar, nuevamente estoy aquí, en Calzada de Tlalpan a la altura del Metro Portales en la circulación al Estadio Azteca.

Me dispuse a tomar algunas fotos, para después comenzar a escribir en mi libreta sobre los detalles de este accidente, con el asombró de las mismas coincidencias, vehículo impactado, solo un carro involucrado ocurrió minutos después de las tres de la mañana.

Tres de la madrugada aquella hora maldita que tanto he odiado pues me ha quitado lo que más he querido en mi vida.

Este accidente no me ha impresionado mucho como los anteriores, recuerdo que en una ocasión hable con el papá de la lesionada que junto con su novio venían de Garibaldi y ya se dirigían a su casa cuando ocurrió la desgracia, el el joven estaba muerto, la mujer en el hospital muy grave y el papá estaba muy tranquilo por estos hechos que acababan de ocurrir e incluso bromeaba conmigo, algo que no he podido comprender hasta ahora.

Otro de los accidentes fue donde murieron tres jóvenes, estuve en el lugar y días después me enteré de que una de las fallecidas era novia de mi primo y vecina de la casa.

Pero, el más extraño fue de un conductor de Uber que venía de terminar un servício, no circulaba a exceso de velocidad, no venía cansado y mucho menos en estado de ebriedad.

Se había impactado en el mismo lugar de cada accidente, pero esta vez lo pude entrevistar y lo que me dijo me dejó helado.

El trabajador del volante refirió que venía circulando y antes de pasar por la iglesia de portales, sintió que le jalaron el volante hacia la barda de contención el agarró con fuerza y trataba de controlar su automóvil pero era como si algo lo obligará a impactarse. Por fortuna llevaba puesto el cinturón de seguridad y la velocidad que llevaba no era mortal.

Después de que me contó lo anterior comencé a crearme fantasías en la cabeza, de que quizá les hubiera pasado lo mismo a los que fallecieron en el lugar.

Me retire del lugar y solo vi por el retrovisor el lugar maldito, pensando que día será la próxima vez que me tocará hacer otro reportaje de las muertes en ese sitio.

La fiesta de la quinceñera, se llevó acabo con su cadáver dentro del ataud, leer más…

Redacción por Raúl Gutiérrez una historia real…

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